Más mezcla: Personas
Imagina la escena: tumbado en un camastro -o cama, o diván, o lo que sea en que te pongas en horizontal- y unas manos pasando por el 95% de tu cuerpo, presionando, pellizcando, haciéndote... un masaje. Exacto, un masaje. Cualquier otro nivel de pensamiento es solo tuyo, y no fui yo quien lo puso ahí.
Pero incluso, creo que captas la idea de lo que quiero decir: no cualquiera puede tocar tu cuerpo; para que eso suceda, debe ser un tipo muy especial de persona quien logre batir las barreras que tu mismo has puesto, para cualquier situación o circunstancia. Sólo cuando la persona es la correcta, permites que el proceso -cualquiera que sea- se dé.
Y esa es precisamente la razón de quienes sostienen que personas es indiscutiblemente un factor más a integrar dentro de la mezcla de marketing, pues hay procesos que no pueden ser cumplidos sin la participación directa del otro.
Además, este factor es inseparable cuando de lo que hablamos es un modelo de negocios basado en el servicio. Enseñanza, salud, belleza personal, gastronomía... cada uno de estos modelos depende en mucho de la participación de personas que cumplan la promesa básica de nuestra oferta.
La personificación del negocio será determinante para la compra. La elección de quienes darán rostro, voz y empatía a nuestra oferta es determinante para que el cliente potencial nos garantice un futuro agradable en la categoría en la que competimos. Una mala elección, y el negocio se acaba. Así de simple.
Pregunta: ¿En qué nivel de importancia se encuentra el factor persona dentro del modelo de negocio que tienes? ¿Es protagonista, o es solo un complemento?
